Cuando nos acercamos a un “Santo”, para “rezarle” o pedirle favores, en realidad estamos aprovechando sólo una mínima parte de lo que dicho santo nos da.

De hecho, los santos son una parte viva e integrante de nuestra Iglesia católica romana, aunque nos cueste reconocerlo y darnos cuenta, TODO EL TIEMPO vivimos totalmente unidos y en perfecta comunicación con todos y cada uno de los santos…

Decir que “cada quien SU santo”, es una frase o una idea muy discutible, que nos hace pensar que el hecho de creer es algo personal y que depende de nuestra propia conciencia y de nuestra propia libertad…, todavía más, pensamos que la solución de nuestro problema depende de nuestra voluntad de creer… lo cual induce a pensar que es un acto personal o privado, de “cada quien”.
Nada más erróneo, por una parte la fe es un don, es algo dado, recibido, un regalo que no depende de nosotros, creemos gracias a una primera experiencia
que es un hecho que no depende de nosotros

Por otra parte, al conectarnos espiritualmente a un santo, nos estamos uniendo a toda la Iglesia de todo el mundo y del cielo, no puede haber fuerza más poderosa que la unión con todos los creyentes de todo el mundo y a todos los santos del cielo.

lunes, 23 de marzo de 2026

JM V

 Para entender a Juan María debemos contextualizar su mensaje. Para empezar,  no está clara la redacción las" penas de este mundo", son finitas o infinitas?

Bueno, el problema no es la duración sino la gravedad, el origen y la posibilidad de superarlas...

En el Evangelio de este domingo se nos presentó a Jesús que llora amargamente por la muerte de su amigo Lázaro... Y Jesús no era un comediante, su dolor era real así como fueron reales los azotes, la corona de espinas y los clavos en la cruz.

Jesús sufre inmediatamente e inmensamente... Pero ese dolor lo lleva a la muerte y a la Resurrección. En el caso de Lázaro, la resurrección es inmediata y llena de alegría en VIDA a sus hermanas y al mismo Jesús.

Es evidente que para hablar de sufrimiento es necesario entender que Jesús sufrió con y por nosotros y gracias al poder del Padre y el Espíritu RESUCITÓ para darnos una VIDA NUEVA, por lo cual, ningún sufrimiento queda sin sentido, 

Todo el sufrimiento humano queda ligado al sufrimiento de Jesús en la Cruz, y al mismo tiempo bendecido y santificado por medio de la resurrección. Nosotros debemos tener fé en nuestra propia resurrección, al final de nuestro tiempo. El hecho de ser pecadores no nos permite vivir en plenitud la certeza de haber sido comprados, a precio de Sangre, por el mismo Jesús que nos ama siempre...

Por eso, estar pensando en que después de la muerte vamos a recibir un castigo terrible, es como echar a la basura el misterio de la REDENCION.

Ciertamente todos somos grandes pecadores, y mereceríamos terribles castigos, pero el Amor de Cristo es mucho mayor que nuestra inmundicia. Y tenemos un enorme compromiso, porque fuimos liberados en Jesús del peso de nuestros pecados. Nuestra única manera de unirnos a Dios no es el sufrimiento sino aceptar el perdón y aprender a AMAR por encima de todo dolor y sufrimiento.

Vianney vivió un tiempo y un ambiente de mucha confusión, la Revolución Francesa y sus secuelas dibujó un mundo en blanco y negro... Sin matices ni segundas vueltas. En ese tiempo todo se refería a sufrimiento porque el pueblo francés había luchado contra la monarquía, y muchos sacerdotes que antes habían gozado de los privilegios de la nobleza habían perdido todo, hasta la vida... Y no había nada que hablara de una vida bella, productiva y hermosa, todo era dolor y sufrimiento... Y eso es lo que deseaba oír el pueblo... Con una esperanza mutilada y para la que solo existía el castigo. Hoy tenemos que retomar al cura de Ars, y recuperar con El, nuestra fé en un Cristo lleno de AMOR, que nos ama y nos comprende.