HOY EN DIA, CASI TODAS LAS JOVENCITAS CUYA EDAD SE APROXIMA A LOS QUINCE AÑOS, Y SUS FAMILIAS, SE SIENTEN OBLIGADAS A REALIZAR UNA GRAN FIESTA, EN LA QUE QUEDE DE MANIFIESTO QUE ELLAS HAN ALCANZADO ESA EDAD, EN MEDIO DE UN GRAN JUBILO Y ENTUSIASMO FAMILIAR, ESA DICHOSA FECHA, EN LA QUE SE ACOMPAÑA UN CAMBIO INTERIOR Y EXTERIOR, EN LA PERSONA...
esta tradición tiene diversas explicaciones, la realidad es que en nuestra sociedad, este es un hecho casi ineludible, independientemente de su origen, existe una enorme presión social y una espectativa muy codiciada en las jóvenes quinceañeras...
existen referencia de que aún en las civilizaciones mayas y nahoas, existen evidencias de este tipo de festejos en nuestros ancestros de estas tierras, por el lado de los espeñoles que llegaron a nuestra tierra, existen también referencias de que se estas fiestas eran celebradas, especialmente en las familias que tenían alguna liga a la realeza hispana.
en la cultura judía, la mayoría de edad no se consideraba a los quince, sino a los doce años, y particularmente en la responsabilidad del varón, que a partir de sus doce años ya se les consideraba responsables plenos, de sus actos.
Las culpas o los "pecados" que pudiera llegar a cometer un menor, eran responsabilidad de sus padres, e incluso, si hubiese algún castigo para un menor, hasta de doce años, éste se le debía aplicar a sus padres. Si un niño, por ejemplo había robado algo, los padres eran condenados a devolver o resarcir el bien robado.
Y de hecho al llegar a los 12, los padres quedaban libres de asumir esas culpas y ya los infractores de 13 o más años eran obligados a responder personalmente por todos sus actos, esto se aplicaba en particular a los hombres, ya que la mujer siempre estaba bajo la responsabilidad de los padres, o del esposo (y los matrimonios se efectuaban al rededor de los veinte años de edad). Recordemos que la mayoría de los matrimonios estaban acordados entre los padres del novio y de la novia, de acuerdo a la tradición, y los intereses de la familia (que en muchos casos no coincidía con la expectativa de los contrayentes. De cualquier manera, el festejo de los doce años de los jóvenes judíos varones, establecía su mayoría de edad.
Entre la nobleza europea, en los siglos XVI al XVIII, sin importar mucho el aspecto religioso, la costumbre de festejar la mayoría de edad se convirtió en un compromiso para los hombres a los dieciocho, y para las mujeres a los quince. En el caso del varón, normalmente se enrolaba en el ejército, o empezaba a hacerse cargo de los negocios familiares de su padre. En el caso de las mujercitas, era muy importante que el padre presentara a sus hijas ante toda la sociedad a la que pertenecía su familia, en primer lugar para dar a conocer y asegurar que su hija no había sido preñada o había tenido una situación que la comprometiera a unir su vida a un hombre que no perteneciera al mismo nivel social... y en segundo lugar, era la oportunidad de poner a las hijas en situación de poder llegar a relacionarse y casarse con algún miembro de esa misma sociedad.
Debemos entender que en esas épocas especialmente durante la edad media y la alta edad media, la propiedad privada dependía de manera muy directa de la persona del rey, conde o duque y de sus descendientes o de las personas a las que ellos, hubieran otorgado el "dominio" sobre el terreno... y esto implicaba que existía una clase social formada por los nobles, y una clase social formada por el pueblo, que no contaba con el privilegio de tener un espacio propio, vivienda propia ni posibilidad alguna de tener propiedades.
En muchos casos, los nobles otorgaban el permiso para ocupar las tierras, y para fincar en ella una vivienda mínima, asi como para cultivar y trabajar la tierra de labor, siempre con la condición de que un porcentaje de las cosechas o del ganado nacido en esas tierras, era automáticamente propiedad del patrón, dueño, señor o noble que tuviera la propiedad de la tierra.
Evidentemente, este sistema se mantenía gracias a que el rey, conde o duque, quienes tenían la suficiente fuerza publica, es decir soldados, vigilantes y policías, jueces y personas que mantenían este sistema operando en paz. Evidentemente los ejércitos y policías del rey eran también los primeros en tener el beneficio de convertirse en dueños de tierras y propiedades que estaban al servicio del rey, ahi estaban los cuarteles, con sus propios almacenes, parcelas, caballerizas y espacios para salvaguardar los intereses del rey y de sus allegados y proteger asi a sus mujeres.
En ese contexto, los padres que tenían hijas en edad de formar una familia, buscaban por cualquier medio, que pudieran emparentar con gente de la nobleza y asegurar así su futuro. Existen muchas historias al respecto, pero la realidad es que era el sueño de todos los que no pertenecían a la nobleza.
Después de la revolución francesa, que acabó con la nobleza en Francia, y a su ejemplo en muchos países europeos y también en América, los hijos de los antiguos nobles, asi como la gente con recursos económicos, mantuvieron esa vieja costumbre de ofrecer una fiesta para presentar a sus hijas ante la sociedad, una vez que ellas alcanzaran la edad suficiente para emparentar y formar nuevas familias con personas de cierto nivel económico, por lo menos igual al de la familia de la quinceañera. Y de aquí viene esa tradición de festejar los quince años de las jovencitas con una fiesta que demuestre la capacidad financiera de los interesados.
Para darle un cierto aspecto religioso, especialmente dentro del catolicismo, se acostumbró que la familia de la quinceañera asistiera en esta fecha al templo o iglesia de la comunidad y ante los miembros de esa misma sociedad, se llevara a cabo una ceremonia de "accion de gracias" que se iniciaba con el canto del "Te deum" que en sus orígenes era una gran ceremonia y finalmente hoy ha venido quedando reducida a la celebración de una misa. Esto explica por qué la ropa de la quinceañera no busca tener la modestia de una persona que humildemente va a dar gracias a Dios por todos los beneficios de haber logrado llegar a la mayoría de edad, sino que implica llevar un traje deslumbrante que es el mismo que se utilizará en el festejo social y familiar
De cualquier manera, el significado profundo de la fiesta de los quince años para la mujer retoma y hace referencia a la mayoría de edad, y la posibilidad de la quinceañera de abandonar la familia de sus padres, para fundar un nuevo hogar.
Lo anterior tiene un fuerte valor simbólico, pero además lleva en sí un gran compromiso por tanto por parte de la festejada, como de todos los que la acompañan. En primer lugar, el hecho de cumplir los quince, implica una madurez física, y psicológica, ya que la joven ha alcanzado una apariencia física que la equipara a las jóvenes en edad de contraer nupcias.
La naturaleza provoca una serie de cambios en los adolescentes que nos preparan fundamentalmente a la capacidad de tener hijos. El desarrollo hormonal se manifiesta en una serie de cambios, que permiten la maduración de todas las funciones que tienen que ver, desde el punto de vista físico, con la maternidad y la paternidad.
El desarrollo de la mujer es un poco más veloz que el de los hombres, y empieza por el aspecto físico, el desarrollo de las caderas, las glándulas mamarias y la aparición del ciclo menstrual, los cuales convierten a la jovencita en una hermosa mujercita con todas las facultades para la procreación, pero ese desarrollo NO va ligado en ocasiones con una maduración mental adecuada...
la etapa de la adolescencia, refieren los especialistas, va acompañada de una serie de cambios en la forma de pensar, de actuar y de reaccionar ante las diversas situaciones, y precisamente en la adolescencia es cuando se da un gran rebote de muchas de las tendencias originarias del ser humano. Nos volvemos tremendamente ágiles desde el punto de vista de la conciencia, exigentes, puntillosos y delicados, muy críticos ante las distintas situaciones. Los jovencitos se vuelven muy preocupados de sus capacidades físicas, incluyendo su desarrollo sexual, buscan pertenecer a grupos de personas similares y con facilidad se dejan llevar por el afán gregario, por la moda o por las prácticas y estilos de aquel al que consideran su lider. En el caso de las jovenes, se desarrolla