Judas es el trapo con el que todos limpiamos nuestros pecados... Judas fue el único apóstol que creyó que Jesús sería más grande que su traición y estaba seguro de que los hombres que pretendían asesinarlo nunca podrían cumplir sus propósitos.
Judas pensaba más que sus compañeros en ayudar a los pobres, y por eso le disgustaba que se desperdiciara el dinero en cosas innecesarias, nada puede estar por encima de el hambre de los más necesitados, y quizás con el dinero que le ofrecieron por entregar al maestro le daría de comer a mucha gente, finalmente Jesús era mucho más poderoso.
Nadie sabe si Judas fue condenado o alcanzó la Misericordia, lo único que sabemos es que se ahorcó, pero si Jesús realmente lo amaba, con toda certeza lo perdonó ya que su arrepentimiento y su debilidad lo llevaron a la depresión y al auto castigo. Judas nunca esperó que Jesús fuera apresado, juzgado y crucificado, el estaba seguro que el poder de Dios era muy superior y que así como había salvado de la enfermedad y de la muerte a tantos otros, Dios habría de salvar a su Elegido para realizar la liberación de Israel, Judas esperaba que con su traición se manifestara de una vez por todas el poder de Dios...
Pero las cosas no fueron como él esperaba, gracias a su traición, Jesús fue apresado, esa noche Jesús fue juzgado y encontrado blasfemo y pecador por los doctores de la ley, y fue entregado a las autoridades civiles exigiendo su muerte. Todavía ahí, Judas esperaba un milagro y que el Maestro con su palabra, hiciera quedar en ridículo y en evidencia de pecado a Herodes y a Pilato... Pero Jesús permaneció callado. Los soldados lo desnudaron, lo azotaron y le llenaron la cabeza de espinas, lo golpearon, lo escupieron y lo manosearon hasta que quisieron y Jesús no hizo ningún milagro, ninguna prueba de su superioridad ni de su poder... fue entonces cuando Judas se volvió loco. No entendía por qué, si el Maestro había sido bueno y justo, si era el ungido, si era el hombre en quien todos confiaban, hubiera sido abandonado por Dios... La locura y la desesperación se apoderaron de él, fue a devolver el dinero y él mismo se castigó y se ahorcó, porque viendo que su Maestro había llegado a su fin, qué podría esperar para el mismo?
A cada momento los seguidores de Jesús de todos los tiempos esperamos que Jesús reaccione, haga milagros, cambie el rumbo de las cosas, acabe con las drogas, modifique el orden natural y nos demuestre que el Poder de Dios es más poderoso que la realidad. Nos urge combatir el hambre, la miseria, la ignorancia y la injusticia. Queremos que Dios pare las guerras, detenga y castigue a los criminales y devuelva a todos los desaparecidos, cure a los adictos, cambie la mentalidad de los políticos, abra las fronteras y les dé trabajo a todos los haraganes, un empleo sano y bien remunerado a las prostitutas y ladrones, y les dé una hermosa muerte a los ancianos.
Y los nuevos Judas se dedican a juntar dinero para construir hermosos templos, grandes catedrales, grandes universidades y ostentosas fundaciones, pero al igual que Judas, esperan que Diosito haga milagros. Y como no pasa nada, acabamos por pegarnos un balazo y olvidar que lo importante es el amor, el perdón y la esperanza.