Cuando nos acercamos a un “Santo”, para “rezarle” o pedirle favores, en realidad estamos aprovechando sólo una mínima parte de lo que dicho santo nos da.

De hecho, los santos son una parte viva e integrante de nuestra Iglesia católica romana, aunque nos cueste reconocerlo y darnos cuenta, TODO EL TIEMPO vivimos totalmente unidos y en perfecta comunicación con todos y cada uno de los santos…

Decir que “cada quien SU santo”, es una frase o una idea muy discutible, que nos hace pensar que el hecho de creer es algo personal y que depende de nuestra propia conciencia y de nuestra propia libertad…, todavía más, pensamos que la solución de nuestro problema depende de nuestra voluntad de creer… lo cual induce a pensar que es un acto personal o privado, de “cada quien”.
Nada más erróneo, por una parte la fe es un don, es algo dado, recibido, un regalo que no depende de nosotros, creemos gracias a una primera experiencia
que es un hecho que no depende de nosotros

Por otra parte, al conectarnos espiritualmente a un santo, nos estamos uniendo a toda la Iglesia de todo el mundo y del cielo, no puede haber fuerza más poderosa que la unión con todos los creyentes de todo el mundo y a todos los santos del cielo.

jueves, 27 de julio de 2023

AURELIO Y JORGE

 Remontémonos al siglo IX, Cuando lo que hoy conocemos como España, estaba dominada por los moros… Abderramán II gobernaba el emirato Córdoba…, de los años 850 a 859, y gracias a los escritos de un tal Eulogio de Córdoba, sabemos del asesinato de 48 personas debido a las leyes del Islam. Las autoridades de la Iglesia local no admitió que fueran mártires, porque en realidad, no fueron perseguidos, o ajusticiados, sino que estas 48 personas simplemente “desafiaron” a la sociedad musulmana y sus dogmas, practicando abiertamente la religión cristiana.  Eulogio también fue ejecutado.

Fueron 38 hombres y 10 mujeres, 22 cordobeses de la ciudad y 4 de la provincia, 6 sevillanos y 3 de Granada y varios extranjeros… muchos eran clérigos, casi todos fueron decapitados. Entre sus nombres encontramos algunos muy frecuentes en nuestro santoral: Abundio, Adolfo, Alvaro, Amador, Ludovico, Anastasio, Félix. Agimiro, Aurea, Columba, Isidoro, Eulogio, etc.

Pues bien, en el caso de AURELIO, y su esposa NATALIA, ellos vivían como todos los demás mozárabes cristianos, hijos de matrimonios mixtos, ocultando su fe y sus creencias cristianas sin molestar a nadie, y fingiendo ser fieles seguidores del Islam, pero un día, Aurelio vio cómo era llevado por la calle un hombre (Juan) que había sido sorprendido como cristiano… lo llevaban desnudo, montado sobre una mula, de espaldas a la cabeza del animal, totalmente ensangrentado, y los guardias que lo llevaban continuaban azotándolo a cada paso… y toda la chusma a su paso le arrojaba piedras y porquerías… Aurelio pensó “este hombre sí es un verdadero discípulo de  Jesucristo” este hecho hizo que Aurelio regresara a su casa totalmente indignado y decidido a no ocultar más su fe en Jesucristo… convenció a su Esposa Nataly y comenzaron a hacer su vida normal sin aparentar ser musulmanes, esto conmovió a su primo FÉLIX y a su esposa LILIOSA, que siguieron su ejemplo, inmediatamente fueron denunciados, encarcelados y torturados, le dieron cuatro días para retractarse de su fe , y en las pesquisas apareció un monje  relacionado con ellos, que era sirio y venía de Jerusalem, él era diácono, y se llamaba JORGE, a Jorge le dieron oportunidad de salir del país porque era extranjero, pero no aceptó así que a los cinco, los decapitaron el mismo día, un 27 de julio, en el año 872. Los cuerpos fueron enterrados en la iglesia de san Fausto, pero esa iglesia fue construida, como la iglesia de san Pedro, hasta 1236… por lo que no checan las fechas, por lo que se cree que el rey Carlos II de Francia mandó llevar el cuerpo de san Aurelio y el cráneo de santa Natalia a la parroquia de San Germán, en París.

Esta es la historia de otro Jorge y otro Aurelio que dieron su vida por Jesucristo, hace 1200 años, para mí es significativo porque comparto ambos nombres en mi fé de bautismo, aunque debo confesar que nunca había oído hablar de ellos y por eso comparto esta historia que nos invita a no aparentar lo que no somos y saber dar la cara por nuestra fe.