Remontémonos al siglo IX, Cuando lo que hoy conocemos como
España, estaba dominada por los moros… Abderramán II gobernaba el emirato Córdoba…,
de los años 850 a 859, y gracias a los escritos de un tal Eulogio de Córdoba,
sabemos del asesinato de 48 personas debido a las leyes del Islam. Las
autoridades de la Iglesia local no admitió que fueran mártires, porque en realidad,
no fueron perseguidos, o ajusticiados, sino que estas 48 personas simplemente “desafiaron”
a la sociedad musulmana y sus dogmas, practicando abiertamente la religión cristiana.
Eulogio también fue ejecutado.
Fueron 38 hombres y 10 mujeres,
22 cordobeses de la ciudad y 4 de la provincia, 6 sevillanos y 3 de Granada y varios
extranjeros… muchos eran clérigos, casi todos fueron decapitados. Entre sus
nombres encontramos algunos muy frecuentes en nuestro santoral: Abundio,
Adolfo, Alvaro, Amador, Ludovico, Anastasio, Félix. Agimiro, Aurea, Columba,
Isidoro, Eulogio, etc.
Pues bien, en el caso de AURELIO,
y su esposa NATALIA, ellos vivían como todos los demás mozárabes cristianos,
hijos de matrimonios mixtos, ocultando su fe y sus creencias cristianas sin
molestar a nadie, y fingiendo ser fieles seguidores del Islam, pero un día,
Aurelio vio cómo era llevado por la calle un hombre (Juan) que había sido
sorprendido como cristiano… lo llevaban desnudo, montado sobre una mula, de
espaldas a la cabeza del animal, totalmente ensangrentado, y los guardias que
lo llevaban continuaban azotándolo a cada paso… y toda la chusma a su paso le
arrojaba piedras y porquerías… Aurelio pensó “este hombre sí es un verdadero
discípulo de Jesucristo” este hecho hizo
que Aurelio regresara a su casa totalmente indignado y decidido a no ocultar más
su fe en Jesucristo… convenció a su Esposa Nataly y comenzaron a hacer su vida
normal sin aparentar ser musulmanes, esto conmovió a su primo FÉLIX y a su
esposa LILIOSA, que siguieron su ejemplo, inmediatamente fueron denunciados,
encarcelados y torturados, le dieron cuatro días para retractarse de su fe , y
en las pesquisas apareció un monje relacionado con ellos, que era sirio y venía
de Jerusalem, él era diácono, y se llamaba JORGE, a Jorge le dieron oportunidad
de salir del país porque era extranjero, pero no aceptó así que a los cinco, los
decapitaron el mismo día, un 27 de julio, en el año 872. Los cuerpos fueron
enterrados en la iglesia de san Fausto, pero esa iglesia fue construida, como
la iglesia de san Pedro, hasta 1236… por lo que no checan las fechas, por lo
que se cree que el rey Carlos II de Francia mandó llevar el cuerpo de san
Aurelio y el cráneo de santa Natalia a la parroquia de San Germán, en París.
Esta es la historia de otro Jorge
y otro Aurelio que dieron su vida por Jesucristo, hace 1200 años, para mí es significativo
porque comparto ambos nombres en mi fé de bautismo, aunque debo confesar que
nunca había oído hablar de ellos y por eso comparto esta historia que nos
invita a no aparentar lo que no somos y saber dar la cara por nuestra fe.