JUAN DE BANOREA, o Giovanni de Fidanza… no sabemos el nombre
exacto, ni la fecha exacta de su nacimiento, su papá se llamaba precisamente
como él, Juan Fidanza y era médico, y su mamá María Ritella; Bagnorea era un
pueblito cerca de Viterbo en Italia… nació muy enfermizo y estuvo al borde de
la muerte en varias ocasiones, y su mamá lo encomendó al santo de moda, ya que
en esos años fue canonizado san Francisco de Asis… y el joven Juan se curó milagrosamente. Pudo
haber nacido en 2218 ó en 1221… pero ingresó a estudiar Artes, de 1236 a 1242,
en París, donde obtuvo la maestría.
El año siguiente, ingresó a la congregación del los Frailes Menores
(franciscanos) ahí tomó el nombre de Buenaventura, y empezó a estudiar
Teología,. también en París, En el 48 ya era bachiller de Sagrada Escritura, y
en el 50 recibió el título de maestro en esta última especialidad con la tesis “cuestiones
sobre el conocimiento de Cristo”.
Por supuesto, no solo se dedicaba al estudio e
investigación, sino que tenía a su cargo cátedras de Teología y Sagrada Escritura
en la universidad, en esa época fue su maestro otro franciscano ilustrísimo
como filósofo y teólogo: Alejandro de Hales (Tomás de Aquino decía que para
poder entender la Teología, primero había que estudiar a Hales).
En esos tiempos había dos problemas con los franciscanos, recordemos que la mentalidad de san Francisco no era de crear especialistas en Teologías y altos estudios, sino todo lo contrario, tener hermanitos consagrados a la pobreza, al trabajo manual fuerte y a la predicación directamente del evangelio… el primer franciscano que fue consagrado sacerdote fue precisamente Antonio de Padua, pero porque él ya había estudiado la Teología con los Agustinos antes de ingresar a la familia franciscana…
pues bien, a esta alturas, en los años 1200, los profesores de la Universidad de París no veían con buenos ojos que los franciscanos estuvieran involucrados en las tareas académicas universitarias… y
por otra parte, los mismos franciscanos estaban muy divididos, por dos grandes tendencias, un grupo de frailes muy exigentes, buscaban regresar a los orígenes de la formación de la familia franciscana, y deseaban imponer todo el rigor de la regla original, eran llamados los espiritualistas, y exigían un cumplimiento muy exigente de todas las antiguas prácticas franciscanas, en todos sentidos. El otro grupo, trataba de actualizar las reglas, moderar las costumbres y ser más relajados, sin perder el carisma original, pero si adaptándolo a las nuevas circunstancias…
a esto se agregaba la pugna de teoría religiosas que se discutían en la Universidad, porque la Teología se enfrascaba en determinar si los seres espirituales estaban constituidos por materia y forma, y si de esa manera Dios solo se manifestaba a los seres iluminados por la forma o por el espíritu ….
Uno de los enemigos más acérrimos
de Buenaventura era el señor Guillermo del Santo Amor, que escribió un libro
intitulado “los peligros de los últimos tiempos”… Don Juanito respondió con
otro libro “el pobrecillo de Asis”… la vida de San Francisco, en el que de
manera muy amañada, hacía ver la importancia tanto de la pobreza como del
estudio y de las fuentes originales y combatía a las disertaciones de don Guillermo… estos dos libros causaron un revuelo tal, que el papa en funciones (Alejandro IV) nombró una comisión para poder poner
fin a la disputa… a don Guillermo lo obligaron a retractarse, y se quemaron sus
libros en público, y no solo eso, sino hizo que tanto Buenaventura como Tomás
de Aquino fueran reconocidos como Doctores en Teología dos años después.
En ese contexto, en el año 1257 fray Buenaventura fue electo como superior
general de los Frailes Menores… el repudiaba ese cargo pero lo aceptó como
parte de su voto de obediencia, y se consagró a él con todas sus fuerzas…(no
había cumplido los 36 años), duró 17 años en el cargo, de igual manera, poco después, en 1266 el papa
lo nombró obispo de Albano, para poder considerarlo como cardenal y hacer que participara
como teólogo en los concilios, también aceptó únicamente por su voto de obediencia.
Recordemos que en esos años estaba candente la discusión y la separación de la Iglesia
Ortodoxa griega. Su santidad Gregorio X convocó al concilio de Lyon, y le
encomendó algunos temas específicamente a Tomás de Aquino y a nuestro buen
fraile Buenaventura… Tomás murió en camino al concilio, Buenaventura, en el
inter de la segunda y tercera jornada, decidió abandonar su cargo al frente de
los franciscanos, para poderse dedicar de lleno a la discusión… logró un
consenso favorable con los representantes de la iglesia griega, y el papa inclusive
celebró una misa de acción de gracias donde se rezó y se cantó en griego y en
latín… pero unos días después la noche del 14 al 15 de julio, Buenaventura subió al
cielo… no alcanzó a ver que los obispos de Constantinopla no aceptaron sus
propuestas…
Cuando estudiamos a Buenaventura en las clases aburridas de Historia de la Filosofía, normalmente no podemos visualizar la grandeza de vida y de trabajo que hizo este gran hombre, como filósofo podríamos considerar que logró abrir el camino de un “aristotelismo neoplatonizante” y junto a él brilló de manera deslumbrante en la misma época, Tomás de Aquino, su gran amigo dominico, pero quizá la parte más interesante fue todo el trabajo de renovación del espíritu franciscano, que logró dentro del ámbito de su propia congregación a lo largo de 17 años (me recuerda a Basilio), su visión era mística, definitivamente, pero logró poner los pies sobre la tierra y hacer que sus hermanos también lo hicieran. Su forma de entender la espiritualidad, es aplicable a toda la vida del cristiano de todos los tiempos, y lo cito: “la perfección del cristianismo consiste en hacer bien las cosas ordinarias” “ la fidelidad en las cosas pequeñas, es una virtud heroica” felicidades a toda la familia franciscana, y a todos los que llevan el nombre del buen Juan Buenaventura.