Cuando nos acercamos a un “Santo”, para “rezarle” o pedirle favores, en realidad estamos aprovechando sólo una mínima parte de lo que dicho santo nos da.

De hecho, los santos son una parte viva e integrante de nuestra Iglesia católica romana, aunque nos cueste reconocerlo y darnos cuenta, TODO EL TIEMPO vivimos totalmente unidos y en perfecta comunicación con todos y cada uno de los santos…

Decir que “cada quien SU santo”, es una frase o una idea muy discutible, que nos hace pensar que el hecho de creer es algo personal y que depende de nuestra propia conciencia y de nuestra propia libertad…, todavía más, pensamos que la solución de nuestro problema depende de nuestra voluntad de creer… lo cual induce a pensar que es un acto personal o privado, de “cada quien”.
Nada más erróneo, por una parte la fe es un don, es algo dado, recibido, un regalo que no depende de nosotros, creemos gracias a una primera experiencia
que es un hecho que no depende de nosotros

Por otra parte, al conectarnos espiritualmente a un santo, nos estamos uniendo a toda la Iglesia de todo el mundo y del cielo, no puede haber fuerza más poderosa que la unión con todos los creyentes de todo el mundo y a todos los santos del cielo.

martes, 3 de octubre de 2023

FRANCISCO DE BORJA Y ARAGÓN

Español, nacido en Valencia, en la región de Gandia en 1510… fue hijo de un noble llamado Juan de Borja y Enriquez de Luna y de doña Juana de Aragón y Gurrea (hija natural de Alonso de Aragón, que a su vez era hijo ilegítimo del rey  Fernando II de Aragón y de la viscondesa Ana de Gurrea , por lo que desde niño le dieron un puesto como “PAJE” de Catalina, la hermana de Carlos V (el rey, con nombre de chocolate)…

A los 10 años fue llevado a Zaragoza para estudiar, ahí fue alumno de Gaspar Lax (conocido como el príncipe de la Lógica), dentro de la gran corte del rey de Chocolate (Carlos V)… en 1522 fue enviado a Tordesillas para servir a la reina Juana I 

Esto le resultó muy bien, porque a los 20 años le dieron el título de Marqués, en 1528 lo hicieron Barón de Lombay, y gentilhombre de la casa de Borgoña, pero don  Francisco no perdía el tiempo con la televisión, se casó a los 19 años con doña Leonor de Castro Luna y Meneses, (ella era Caballeriza mayor y Dama de la emperatriz Isabel, la emperatriz lo nombró también a él, caballerizo mayor) y se llenó de hijos, tuvo 8… 1Carlos de Borja y Castro duque de Gandia, se casó con Magdalena Centelles, Condesa de Olivia, 2 Isabel de Borja y Castro, bisabuela de Luisa de Guzmán, reina de Portugal, 3Juan de Borja y Castro, conde de Ficalho y de Mayalde, 4 Álvaro de Borja y Castro,5 Juana de Borja y Castro, casada con Juan Enriquez de Almanza, Marqués de Alcañices, 6 Fernando de Borja y Castro, comendador de la Orden de Calatrava, 7 Dorotea de Borja y Castro, religiosa clarisa en Gandia y 8 Alfonso de Borja y Castro, casado con Leonor de Noronha

Cuando cumplía 29 años murió la emperatriz Isabel… esto lo conmocionó, lo hizo reflexionar y juró “nunca más servir  a una persona que un día se le fuera a morir” !!! y se la llevó tranquila. Pero ese mismo año fue nombrado por el rey, Virrey de Cataluña… cargo que desempeñó desde 1539 ya hasta 1543. Ya en ese entonces era un hombre guiado más por los intereses religiosos que por la ambición y el poder.

En Barcelona, donde residía, se encontró con dos grandes luchadores (de la fe), Pedro Fabre, y Pedro de Alcántara (compañeros de Nacho)… que influyeron mucho en su forma de pensar… en el año 46, el 27 de marzo, murió  Leonor, su esposa, después asistió a los famosos ejercicios espirituales, renució a todos sus puestos y cargos nobiliarios en favor de su hijo mayor: Carlos,

El dia 2 de junio emitió votos simpes de castidad y obediencia… en el año 48, se inició finalmente como aspirante en la Compañía de Jesús, donde  en 1550 es recibido oficialmente. Para eso renunció al ducado de Gandia, que el rey le ofrecía. El 26 de mayo del 51 pudo celebrar su primera eucaristía, ya como sacerdote. Y en 1554 ocupó el cargo de Comisario General de la orden.

Francisco era un hombre muy controvertido, don Carlos V lo propuso ante el Papa para que fuera cardenal, pero él se negó y renunció de manera categórica, y para eso, emitió los votos que sólo hacían los profesos de la Compañía de Jesús, de hecho se dedicó exclusivamente a las tareas que le encargaba la propia Compañía, ocupó en 1565 el cargo de prepósito general (EL tercer GENERAL de la Compañía de Jesus) del año 66 hasta su muerte en Roma, el 30 de septiembre en 1572.

Era un gran organizador, fundó la primera escuela jesuíta en Europa, fue canonizado en 1671. Entre sus títulos fue: IV duque de Gandía, I marques de Lombay, Grande de España y Virrey de Cataluña… dentro de la congregación estableció, como parte de su regla, una hora diaria de estudio religioso, se preocupó de que cada provincia tuviera su propio noviciado, durante su administración los colegios aumentaron de 50 a 163 en 1574, dio gran impulso a las misiones. Se conoce poco de él como compositor, pero era un gran amante de la música, era un gran entusiasta de la “multicoralidad”

Es interesante encontrar en nuestros días a un hombre que en su tiempo estuvo totalmente inmerso en la “Nobleza”, bajo una forma de actuar y de pensar totalmente ajena a nuestra cultura contemporánea, sin embargo, encontramos en él, Francisco de Borja, un hombre que a pesar de vivir en ese mundo fantástico, se liberó poco a poco de todo lo superfluo y, sin abandonar sus responsabilidades ciudadanas, amó a su mujer y educó a sus hijos y después, modificó el rumbo de su vida, para dedicarse de manera total al servicio de los pobres y de la preparación de verdaderos gigantes en la propagación del mensaje del amor en todo el mundo. 

Por supuesto que su vida y su pensamiento fue arrastrado por la mentalidad y la forma de actuar de Ignacio y cada uno de los hombres con los que fundó la Compañía, hasta volverse uno de sus sucesores en la capitanía de su barco… pero Francisco de Borja nunca perdió la esencia que le daba su “alcurnia” y su origen noble, y sin embargo renunció, y despreció en muchas formas a ese estilo, y a las posibilidades que le daba esa posición, renunció a ser nombrado y elegido “Cardenal”, que lo hubiera convertido en un aspirante muy probable, a ser sucesor de San Pedro, sin embargo, prefirió establecer su compromiso con su comunidad y con la gente que lo rodeaba. Al igual que Ignacio, consideraba que una de las partes más importante de su servicio, por el nivel de su actuación, solo se lo podía dar su preparación personal, por medio del estudio y de la reflexión seria y la oración. Fundó escuelas de todos los niveles educativos y siempre dedicó gran parte de su riqueza a financiar este tipo de obras.

Felicidades a todos los que llevan su nombre, y a todos sus hermanos de la Compañía. Felicidades a los que como él, no temen abandonar sus títulos nobiliarios y posiciones de poder en este mundo para abrazar la verdad y la alegría de compartir con los más necesitados el día a día del trabajo y de la sencillez.

En esta ciudad de México el nombre de San Borja, llegó por medio de los mismos jesuítas a una de las calles de la ciudad. En los alrededores de los entonces pueblos de San Ángel y Mixcoac, se consolidó un importante centro agrícola en lo que hoy conocemos como la colonia Del Valle, en medio de lo que hoy es la alcaldía Benito Juárez.

Desde Eje Central y hasta la calle San Francisco, existe en esa colonia, la calle de San Borja  sobre ella podemos encontrar la clínica del Seguro Social Gabriel Mancera y haciendo glorieta con Adolfo Prieto, la Plaza Pública Cruz Roja Mexicana, en homenaje a esa institución. Precisamente a un costado, hallamos el único vestigio que originó el nombre de esta calle: el casco del extinto Hospicio de San Ignacio de Loyola, en nombre del fundador de la orden de los jesuitas.

El hospicio, cuyos restos aún subsisten, se levantó en medio de un terreno algo lacustre y con la presencia de islotes, los fundadores de esa antigua hacienda, los jesuitas, lograron desviar el curso del agua, desde el rio Magdalena hasta esas tierras,  creando el casco de la Hacienda de San Francisco de Borja, en honor a ese santoComo es de suponerse, la hacienda abarcaba mucho más que su huella actual. Modestamente, sus terrenos se extendían desde Tacubaya, hacia la actual colonia Narvarte y desde Mixcoac hacia la zona del rio de la Piedad logrando hacer de la finca un próspero lugar lo suficientemente fértil  para la cría de ganado y la producción de frutos, granos y magueyes que durante mucho tiempo alimentó parcialmente con víveres a toda la ciudad

En 1767, la orden jesuita, fue expulsada de España y todas sus colonias, por lo que los jesuitas abandonaron también el territorio mexicano, la hacienda fue expropiada, luego vendida como terreno a particulares, luego fraccionada en ranchos y después en lotes. Los antiguos ranchos dieron lugar a muchas de las calles, barrios y colonias que hoy pertenecen a esta alcaldía: los Alamos, los amores, los portales, san Pedro de los Pinos.