Cuando nos acercamos a un “Santo”, para “rezarle” o pedirle favores, en realidad estamos aprovechando sólo una mínima parte de lo que dicho santo nos da.

De hecho, los santos son una parte viva e integrante de nuestra Iglesia católica romana, aunque nos cueste reconocerlo y darnos cuenta, TODO EL TIEMPO vivimos totalmente unidos y en perfecta comunicación con todos y cada uno de los santos…

Decir que “cada quien SU santo”, es una frase o una idea muy discutible, que nos hace pensar que el hecho de creer es algo personal y que depende de nuestra propia conciencia y de nuestra propia libertad…, todavía más, pensamos que la solución de nuestro problema depende de nuestra voluntad de creer… lo cual induce a pensar que es un acto personal o privado, de “cada quien”.
Nada más erróneo, por una parte la fe es un don, es algo dado, recibido, un regalo que no depende de nosotros, creemos gracias a una primera experiencia
que es un hecho que no depende de nosotros

Por otra parte, al conectarnos espiritualmente a un santo, nos estamos uniendo a toda la Iglesia de todo el mundo y del cielo, no puede haber fuerza más poderosa que la unión con todos los creyentes de todo el mundo y a todos los santos del cielo.

sábado, 2 de septiembre de 2023

Nuestra Señora de los remedios

 El primero de septiembre, festejamos la fiesta principal de Nuestra Señora de los Remedios


Felicidades a todos y todas las que llevan ese hermoso nombre 


Esta imagen de la Virgen de los Remedios es la más antigua que se venera en el continente americano, fue hecha en el siglo XVI por un desconocido artesano español. Es de madera estofada y mide 27 cm. de alto. Cada año se le sobreponen vestidos, tiene coronas y una luna bajo sus pies. 


La imagen fue traída de España por el soldado Juan Rodríguez de Villafuerte, quien acompañó a Hernán Cortés en su viaje de conquista. Cuando Cortés y su pequeño ejército arribaron a la gran Tenochtitlán. Ahí fueron cordialmente recibidos por Moctezuma, pero los mexicas se rebelaron contra los españoles y los hispanos fueron forzados a salir hacia el oeste de la ciudad, por el camino de Tacuba donde la tradición nos recuerda el episodio de la noche del triunfo mexica en Popotla. 


Durante esa retirada, abandonaron todo lo necesario para facilitar la salida y por ese motivo la pequeña imagen fue escondida bajo un maguey. 


Años más tarde fue encontrada , en 1540 por el indígena Juan Ce Cuautli, quien la llevó a su casa en San Juan Totoltepec,. La noticia llegó a los españoles, quienes habían venerado esta imagen desde el principio de la conquista, así como los nativos, quienes encontraron en ella consuelo en medio de sus dificultades, erigieron primero una ermita en este cerrito llamado Otomcapulco. Algunos años más tarde, la devoción a Nuestra Señora de los Remedios se fue extendiendo por todas partes y las autoridades civiles construyeron en 1575 el santuario en Naucalpan


Durante las frecuentes inundaciones que sufría la ciudad de México en el siglo XVII, la imagen fue llevada a la ciudad de México. La procesión era acompañada por el virrey, los consejeros y autoridades civiles y eclesiásticas.


Al crearse la diócesis de Tlalnepantla en 1964, el santuario de la virgen de los Remedios, El 19 de octubre de 1974, el Obispo fray Felipe de Jesús Cueto hace la Coronación Pontificia de la Virgen de los Remedios como Reina del clero diocesano, y el 23 de octubre de 1991, Manuel Pérez Gil, Primer arzobispo de Tlalnepantla, por decreto de Su Santidad Juan Pablo II, proclama patrona de la archidiócesis de Tlalnepantla a nuestra señora de las Remedios. 


El 23 de octubre de 1999 se eleva el santuario a Basílica Menor.