Creer en un santo o en un milagro significa mucho más que cerrar los ojos y desear intensamente que algo superior a nuestras posibilidades suceda como por arte de magia. Dios no es un mago, ni una tienda o un banco de caprichos, los santos tampoco son agencias de peticiones de cosas imposibles. La Iglesia reconoce o acepta que ciertos hechos inexplicables pueden ser atribuibles a una acción específica de Dios
Cuando nos acercamos a un “Santo”, para “rezarle” o pedirle favores, en realidad estamos aprovechando sólo una mínima parte de lo que dicho santo nos da.
De hecho, los santos son una parte viva e integrante de nuestra Iglesia católica romana, aunque nos cueste reconocerlo y darnos cuenta, TODO EL TIEMPO vivimos totalmente unidos y en perfecta comunicación con todos y cada uno de los santos…
Decir que “cada quien SU santo”, es una frase o una idea muy discutible, que nos hace pensar que el hecho de creer es algo personal y que depende de nuestra propia conciencia y de nuestra propia libertad…, todavía más, pensamos que la solución de nuestro problema depende de nuestra voluntad de creer… lo cual induce a pensar que es un acto personal o privado, de “cada quien”.
Nada más erróneo, por una parte la fe es un don, es algo dado, recibido, un regalo que no depende de nosotros, creemos gracias a una primera experiencia
que es un hecho que no depende de nosotros
Por otra parte, al conectarnos espiritualmente a un santo, nos estamos uniendo a toda la Iglesia de todo el mundo y del cielo, no puede haber fuerza más poderosa que la unión con todos los creyentes de todo el mundo y a todos los santos del cielo.
De hecho, los santos son una parte viva e integrante de nuestra Iglesia católica romana, aunque nos cueste reconocerlo y darnos cuenta, TODO EL TIEMPO vivimos totalmente unidos y en perfecta comunicación con todos y cada uno de los santos…
Decir que “cada quien SU santo”, es una frase o una idea muy discutible, que nos hace pensar que el hecho de creer es algo personal y que depende de nuestra propia conciencia y de nuestra propia libertad…, todavía más, pensamos que la solución de nuestro problema depende de nuestra voluntad de creer… lo cual induce a pensar que es un acto personal o privado, de “cada quien”.
Nada más erróneo, por una parte la fe es un don, es algo dado, recibido, un regalo que no depende de nosotros, creemos gracias a una primera experiencia
que es un hecho que no depende de nosotros
Por otra parte, al conectarnos espiritualmente a un santo, nos estamos uniendo a toda la Iglesia de todo el mundo y del cielo, no puede haber fuerza más poderosa que la unión con todos los creyentes de todo el mundo y a todos los santos del cielo.
jueves, 4 de abril de 2013
BENITO... LABORA ET ORA
El 21 de marzo, es sin duda la fiesta del viejo señor, san Benito, nacido en Nursia, Italia hacia el año 480... así que en estos días cumpliría 1530 años... fue hijo de una familia acomodada, siendo un jovencito es enviado a Roma para estudiar letras... pero no le satisface para nada la superficialidad de sus compañeros estudiantes y busca un estilo de vida que le dejara más satisfecho, es por eso que decide convertirse en monje...
En ese entonces había monjes que vivían en monasterios y monjes que vivían solos, en “ermitas” lejos de la gente... su Hermanita "Escolástica" había ingresado desde niña a un convento comandado por monjitas, y ahora él, se manchaba a vivir solo, en una cueva en las region de Subiaco... sin embargo, su misión no era de vivir siempre en soledad, sino que fundó varios monasterios y escribió para ellos una "regla" o sea un reglamento para vivir en abadías... Este reglamento fue imitado por muchísimas abadías en toda Italia y toda Europa...
Benito era un hombre práctico y muy trabajador... en vez de predicar con grandes sermones, él prefería actuar ayudando a la gente más necesitada, y para ello necesitaba mucho dinero, para él el trabajo honrado, era el mejor camino para poder obtener ese dinero que se necesitaba para ayudar a los más necesitados, y para darle trabajo a toda esa gente desempleada. por eso para el gran Benito, el trabajo es una forma de hacer oración... así se creó la frase "labora et ora"... (trabaja y reza) el trabajo es oración, y la mejor forma de hacer oración es trabajar de manera honesta...
Benito fundó muchos conventos y abadías rodeados de enormes fincas, cada monasterio además de resolver los propias necesidades de los monjes, daba trabajo a cientos o miles de personas y familias externas, los monasterios eran no solo el lugar donde vivían los frailes sino verdaderos centros asistenciales donde se encontraban hospitales, hospederías, comedores populares, escuelas, talleres y bibliotecas (las pocas bibliotecas que sobrevivieron a la edad media). Renombrados internacionalmente son los viñedos atendidos por frailes benedictinos… asimismo fueron famosos por sus quesos, bebidas, ropa, acueductos, fortificaciones, carreteras y templos etc. todo esto se pudo dar gracias a las reglas establecidas por Benito para sus abadías. Los conventos o monasterios son lugares donde habitan los frailes. Los frailes son personas que ofrecen a Dios su vida entera para dedicarse a vivir a profundidad el mensaje del Evangelio, renunciando a crear una familia al lado de una mujer, y viviendo en comunidad… Las Abadías de manera semejante a los conventos, albergan a frailes, pero estos hacen la promesa formal de jamás abandonar a la Abadía, es decir, que vivirán en esa abadía hasta la muerte… los directivos o rectores de las abadías también son frailes que se renuevan periódicamente en su cargos por elección, todos los trabajos son asignados a cada uno de los frailes de acuerdo a la regla, por un tiempo determinado, asi que todos deben participar del los distintos trabajos de la comunidad, a veces estos trabajos son bastante rudos, incluyen no solo el estudio, y la meditación sino labores del campo y de la construcción y de producción casi industrial de diversos objetos y productos para vender y sobrevivir.
Benito fue una persona atormentada por su continua búsqueda de la voluntad de Dios. Tenía una sensibilidad especial para detectar todo aquello que no viniera de la voluntad de Dios, sino del maligno… en los términos de su tiempo, era alguien que “luchaba continuamente contra el Demonio y sus engaños”… era atormentado por diversas tentaciones, no solo la atracción de la mujer, sino la atracción del poder, el dinero y la soberbia… según sus biógrafos la figura del demonio se le presentaba frecuentemente por medio de unos pajaritos negros llamados “mirlos” muy parecidos a los cuervos y era muy conciente de que el demonio le hacía sentir deseos, imaginaciones e ilusiones que no le dejaban nada bueno.
Buscaba afanosamente los medios para salir de esas crisis y para ayudar a sus hermanos del convento a superar esas mismas “tentaciones”, una de las formas más eficaces era el consagrarse de lleno al trabajo… el tiempo libre sin tener una ocupación en la mente, es el camino más sencillo para que el Maligno se apodere de nuestro corazón, haciéndonos sentir tristeza y melancolía, deseos de ser, tener, o practicar experiencias que nos alejan de la felicidad. Pero además del trabajo y la oración, Benito buscaba ayudas para recordarle a sus frailes la presencia de Dios y sus convicciones como hijo de Dios.
Según los historiadores practicaba a veces la penitencia física, azotándose o revolcándose con cuerdas y plantas que tuvieran espinas… pero por encima de ello, buscaba objetos y signos que ayudaran a recordar el compromiso con la Fe, asi fue como diseñó una medalla que mandó hacer y que les daba a sus seguidores, para ayudarlos a no dejarse vencer por la tentación.
Mucha gente utiliza actualmente esta medalla, no se trata de un amuleto, sino de un recordatorio de los principios que deben regir nuestra vida…
Por el lado principal encontramos una cruz y en los cuatro cuadrantes exteriores encontramos lasa letras CSBP, que quiere decir, Cruz Santa del Padre Benito
Sobre el cuerpo de la cruz encontramos también unas letras: leyendo en forma vertical dice
SCSSL que significa “la Santa Cruz sea mi luz”,
En forma horizontal dice NDSMD que significa “no sea el demonio mi dueño”
Alrededor de la medalla aparecen las letras VRS, NSMV,SMQL, IVB
Que en latín forman cmo un acrónimo las siguente frase
Vade Retro Satana
Numquam Suade Mihi Vana
Sunt Mala Quae Libas
Ipse Venena Bibas que significan:
¡Apártate, Satanás!
no sugieras cosas vanas,
maldad es lo único que brindas,
bebe tú mismo de tu veneno.
Por el otro lado la medalla tiene al imagen de Benito, y en torno a él la inscripción, “Eius in óbitu nostro preséntia muniámur.” "Que a la hora de nuestra muerte, nos proteja tu presencia". el lleva en la mano derecha una gran cruz y el la mano izquierda un libro, que interpretamos es la Biblia… a sus pies encontramos una imagen de un mirlo (en la que se esconde el demonio) y una copa que nos recuerda la bebida llena de veneno con la que intentaron asesinarlo y que se rompió cuando se dibujó sobre ella, con la mano, una cruz., está parado sobre una tablita que no es horizontal, esto significa que el camino de la vida es difícil y nos puede hacer caer con facilidad.
La vida de San Benito fue escrita por ordenes del Papa San Gregorio, 40 años después de su fallecimiento, y se encuentra en el segundo libro de los Dialogos, escrito para este fin alrededor del año 1580.
El nombre "Benito" es la traducción del latin Benedictus, que significa "bendito". El primer santo en llevar este nombre fue San Benito de Nursia, que conocemos también como San Benito Abad (480-547). Pero no es el único
Otros santos llamados benito son: San Benito Biscop (628-690) en Inglaterra; San Benito de Aniano (750-821) en tiempos del imperio carolingio; San Benito de Macerac (845) en Francia; San Benito de Szkalka (1012) en Hungría. San Benedicto II papa (684); San Benito Crispo, obispo (725); San Benito de Angers, obispo (820); San Benito Revelli, obispo (900); San Benito de Cagliari, obispo (1112); San Benedicto XI, papa (1240). algunos santos que no pertenecieron a órdenes monásticas: San Benito de Palermo (1526-1589), San Benito José Labré (1748-1783), San Benito Menni (1841-1914), italiano, En el siglo XX, la santa martir Edith Stein había adoptado el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz como religiosa carmelita. El primer santo argentino, San Héctor Valdivielso Sáez (1910-1934), martir, de la Congregación de La Salle, llevaba como nombre religioso el de Benito de Jesús. El emerito José Ratzinger utilizo el nombre de Benedicto XVI durante su mandato.
